Etiquetas

jueves, 5 de junio de 2014

EL SPA

Hace unos días fui por primera vez a un Spa.
 ¡Ya era hora! me dijo mi hija.
El  Spa era propio del hotel donde había ido con un grupo de amigos a pasar el fin de semana.

Nada más iniciar el recorrido, los protectores de plástico que me dieron para los pies, se me llenaron de agua y no podía andar así que tuve que pedir otros más pequeños.

Quise probar enseguida, los sillones de chorros que estaban en la piscina de 35º; apreté el  botón y aquello empezó a burbujear con una fuerza hacia arriba que me hacía imposible mantenerme sentada…
Miré a mi amiga que estaba en el asiento de enfrente y comprobé para mi tranquilidad que ni sus 20k. más hacían que su cuerpo bajase.

La piscina de 38º, tenía esos chorros de ducha que caen sobre los hombros y espalda pero con tanta fuerza que temí que me fuese a provocar una lesión.
Un amigo me aconsejó los masajes de pies ¡Son maravillosos! Cuando pude, me acomodé en ellos. Los chorritos estaban bastante controlados, hacían cosquillas, lo malo es que cuando me salí de allí me dio un calambre que me tuvo retirada un buen rato.
Tenía que probarlo todo así que fui al jacuzzi, el agua era más caliente, no recuerdo de cuantos grados pero muchos. Los chorros salían de la pared, ¡con tal fuerza! que me tiraban hacia delante.
¡Qué estrés!
Salí del jacuzzi para refrescarme un poco en la ducha y me di cuenta que la piel la tenía como el esparto, totalmente reseca.

Faltaba visitar la sauna, el cuarto de vapor y la piscina de 16º, que estaban en otro lado.
Entré a la sauna y me senté un momento, solo había una persona. No noté ningún beneficio así que me fui a la de vapor, al abrir la puerta salió como una nube espesa que no te dejaba ver el interior. No llegué a entrar.
Tenía muy claro que no me iba a meter en la piscina de agua helada, pero estuve viendo como lo pasaban fatal mis amigas.

Para terminar disponía el Spa de una terracita con hamacas para tomar el sol. Era un día nublado y aunque intenté tumbarme un rato para probar… No hacía sol ¿qué sentido tenía?
Ahora no se ya, si probaré lo del balneario; quizás me interese más visitar una terma ¡Ya veremos!
Últimamente… ¡sobrevaloramos tantas cosas!



No hay comentarios:

Publicar un comentario